Cine

Blade Runner: Curiosidades (I)

La última gran película analógica. En Blade Runner todo era tal y como se veía, bueno casi.

La primera escena

¿Sabéis la escena inicial en la que se ve la ciudad llena de niebla y las torres tirando bolas de fuego (sí, sí, la de la foto joé)? Como podéis suponer era una maqueta, pero no una cualquiera. La maqueta estaba formada por piezas de otras maquetas que había utilizado George Lucas en su última película (La Guerra de las Galaxias), pero aun con esas piezas tenían el problema de que se veía muy falso (las maquetas eran planas y no daban efecto de profundidad). La solución fue la que se utilizó a lo largo de toda la película, tapar estos efectos analógicos con una visibilidad baja o casi nula gracias a la niebla y/o la lluvia.

Cómo se rodó la primera escena de Blade Runner tras el salto.

Para rodar la primera escena de la película se puso la maqueta de la ciudad en una mesa, ocupando solo el ángulo de visión que iba rodar la cámara y al rededor de la mesa se colocaron unos ventiladores que echaban humo. Para evitar que el humo se escapara tuvieron que colocar unas telas y cerrar una especie de cuarto al rededor de la mesa, los ventiladores y la cámara y así poder rodar sin problemas.

Ridley Scott junto a la maqueta de la Tyrell Corporation

Los problemas llegaron a causa de las bolas de fuego que querían que soltaran algunas torres. La película con la que pretendían rodar la escena era muy sensible para así poder captar los detalles de la ciudad, las explosiones, en cambio, eran muy luminosas y con ese tipo de película saldrían quemadas (demasiado luminosas, blancas). Para evitar esto pusieron una pantalla detrás de la maqueta donde proyectar las explosiones y se plantearon grabar con una película  normal la escena. De manera que grabarían primero la explosión 1, rebobinarían y grabarían la 2, rebobinarían y la 3, y así hasta las 17 explosiones que se ven. Con este proceso de rodar y rebobinar, solo grabarían una explosión a cada toma, pero la visión de la ciudad se formaría por las 17 tomas conjuntas y por tanto por la luz de las 17 tomas sumadas, con lo cual la ciudad se vería bien y las explosiones también.

Pero aun faltaría un problema por resolver. El humo es un elemento muy variable, y aunque les sirviera para dar profundidad a la maqueta, era casi imposible que, pese a ser un cuarto más o menos cerrado, no variara el nivel de humo. Para solucionar esto colocaron sensores de humo por las sala conectados a los ventiladores que tiraban el humo y cada vez que detectaban que el nivel bajaba se renovaba el humo de la sala.

Esquema de situación de los elementos

Finalmente esta escena gastó mucha película (rebobinar una vez tras otra la película no es bueno para su integridad que digamos) y se ve que justo después de rodar la última toma el edificio de la Tyrell ardió. El foco que tenía dentro había ido recalentando la maqueta toma tras toma hasta que se prendió. Pero el resultado fue una de las escenas más recordadas del cine.

Para acabar, la escena:

Amén.

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