Poesía de mierda

La mañana

Frío que envuelve madrugadas eternas

y voces dormidas que aletargan esperanzas.

De sentares pesados y un mundo teñido

y cabizbajo, unas estrellas distantes.

Mirada sostenida como nota impregnada

de intención y sentimiento perpetuo.

Como aquel que espera la mañana.

Que despereza raíces y labra esperanzas,

que entrelaza matices y ambos en

semejanza. De mente y de nombre

que jamás alcanza, pues el sol no

sale, el gallo ha muerto ya de añoranza.

Espacios en blanco de ojos cegados, de

sonidos para sordos que no hielan

ni arden ni tocan ni plañen sentidos

de muertos y que enredan maleza

que ata los pies y desvía horizontes

de viejo placer.

Las notas que caen en interminable sonata

relatan el final que no llega jamás.

Y esos ojos se cansan y se secan

con otoños de hojas marchitas que

no recuerdan la luz y que solo conocen

el poder de una melodía que solo

llora.

Y de repente el blanco ya no es de

nada, el blanco quizás es de luz,

de luz de un nuevo alba.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s